Breve Reseña de la Virgen del Pilar
Los invitamos a leer la breve reseña histórica por motivo de nuestra Fiesta Patronal
Octubre 2009
Nuestra Señora del Pilar
Entre las memorias litúrgicas Marianas, encontramos la de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, Patrona de España, de la Diócesis de Alajuela y de la Parroquia Catedral.
Cuenta la historia que se manifestó en Zaragoza, sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia, siendo que tal aparición la realizara al Apóstol Santiago el Mayor, en el siglo I, a orillas del río Ebro, donde pidió que le construyeran un Templo.
Es el Obispo Monseñor Antonio del Carmen Monestel y Zamora, primer Obispo de la Diócesis de Alajuela, quién el 02 de Agosto de 1932, declara el patronazgo de la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar, como Patrona de la Ciudad y de la Diócesis de Alajuela
La primera imagen fue bendecida y colocada, en la Catedral por Monseñor Monestel, el 12 de Octubre de 1932.
El Documento de Aparecida menciona lo siguiente sobre la Virgen María:
“...Nos ayude la compañía siempre cercana, llena de comprensión y ternura, de María Santísima. Que nos muestre el fruto bendito de su vientre y nos enseñe a responder como ella lo hizo en el misterio de la anunciación y encarnación. Que nos enseñe a salir de nosotros mismos en camino de sacrificio, amor y servicio, como lo hizo en la visitación a su prima Isabel, para que, peregrinos en el camino, cantemos las maravillas que Dios ha hecho en nosotros conforme a su promesa. Guiados por María, fijamos los ojos en Jesucristo, autor y consumador de la fe …”
(D.A 553-554)
16 DE MAYO - SAN JUAN NEPOMUCENO
SEGUNDO PATRONO DE LA PARROQUIA

De acuerdo con La Constitución promulgada en las Cortes de Cádiz (España, 19 de mayo de 1812), el primer Ayuntamiento de Alajuela empezó a funcionar en 1813. El 18 de diciembre de ese mismo año, el barrio La Lajuela obtuvo el título de Villa y fue llamada Villa Hermosa, luego se llamó San Juan Nepomuceno de Alajuela y finalmente se le otorgó el título de ciudad, el 20 de noviembre de 1824 conservando el nombre de Alajuela, hasta nuestros días. Sin embargo el decreto numero XX dice que se origina en ciudades las villas de la Concepción de Heredia y San Juan Nepomuceno de Alajuela,y en las villas de poblaciones de Escasu, (así dice con "s"), de concepción de Bagases y Asunción de Barva.
Sacerdote y mártir
San Juan Nepomuceno nació en Nepomuk, Bohemia (actual República Checa),en 1345.Desde niño fue objeto de las divinas predilecciones: padres santos, inteligencia y bondad, vocación sacerdotal, dones de profecía y milagros. Fue predicador y canónigo. La emperatriz de Bohemia, Juana de Holanda, lo escogió como confesor.
San Juan es el mártir del secreto de la confesión y patrono de la buena fama.No resulta fácil acercarse al sacramento de la penitencia. Por eso Dios da una gracia especial al sacerdote para guardar el secreto de la confesión. El velo sagrado del sigilo sacramental jamás se ha descorrido. Ya lo afirmaba así San Juan Climaco en el siglo IV.
Wenceslao, rey de Bohemia, era un monstruo, más que una persona.Cuando le acusaban de ser otro Nerón, decía que si no lo había sido, lo sería en adelante.Le presentaron una vez un ave mal asada.Y sin dar más explicaciones mandó asar al pobre cocinero. La historia le llama beodo y holgazán, pero debía llamarle la Bestia del Apocalipsis. Se complacía en afirmar, y tenia razones para ello, que el verdugo era su mejor camarada.
Vivían en Palacio dos personas: su esposa, la Emperatriz, y Juan Nepomuceno, su confesor y director espiritual. Algún envidioso susurró al oído del Rey una infame sospecha gratuita sobre la infidelidad de la Emperatriz. Y Wenceslao quedó presa de terribles celos que ni la dulce presencia de su esposa ni la santidad del confesor podían disipar.

Un día vio el Rey que la Reina se confesaba con el P. Juan, y que luego iba a comulgar. Entonces Wenceslao concibió el diabólico plan de asegurarse de la fidelidad de su esposa. Mandó llamar al confesor.
—Padre Juan, vos conocéis la duda terrible que me atormenta, vos podéis disiparla. La Emperatriz se confiesa con vos. Me bastaría una palabra...
—Majestad, contesta el Confesor ¿cómo es posible que me propongáis tal infamia? Sabéis que nada puedo revelar. El secreto de confesión es inviolable.
Juan sabe que le va en ello la vida. Nadie ha contradecido nunca al tirano. Sólo Juan otra vez se atrevió a oponerse a sus planes.
—Padre Juan, vuestro silencio quiere decir que renunciáis a vuestra libertad.
—Jamás consentiré en tal sacrilegio. Mandad cualquier otra cosa. En esto digo lo mismo que San Pedro: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" .
Pocas horas después Juan es arrojado a la cárcel. Es sometido a terribles torturas para hacerle ceder. La Reina obtiene la libertad y le cura sus heridas. Aún pudo predicar en la catedral, anunciando su muerte. Pues sabe que el tirano nunca le perdonará.
Poco después, Juan habia ido a postrarse a los pies de Nuestra Señora de Bunzel. Wenceslao le tiende una trampa para la vuelta. Los verdugos esperan al Mártir junto al puente y lo arrojan al río Moldava. Aún está allí la estatua para ejemplo y recuerdo. Era el 19 de abril de 1393. Las gentes decían que el río se tiñó de purpúreo y celestial resplandor, como anuncio de la gloria del Mártir.
Su epitafio en la catedral de San Vito de Praga,dice así: "Yace aquí Juan Nepomuceno, confesor de la Reina, ilustre por sus milagros, quien, por haber guardado el sigilo sacramental fue cruelmente martirizado y arrojado desde el puente de Praga al río Moldava, por orden de Wenceslao IV, el año 1393". Su lengua se conserva incorrupta.
En 1725 (más de 300 años después de su muerte) una comisión de sacerdotes, médicos y especialistas examinó la lengua del mártir que estaba incorrupta, aunque seca y gris. Y de pronto, en presencia de todos, empezó a esponjarse y apareció de color de carne fresca, como si se tratara de la lengua de una persona viva. Todos se pusieron de rodillas y este milagro, presenciado por tantas personas y tan importantes fue el cuarto milagro para declararlo santo. Fue canonizado por Benedicto XIII en el año 1729.
Desde su muerte, siempre San Juan Nepomuceno fue considerado patrono de los confesores, porque prefirió morir antes que revelar los secretos de la confesión. También ha sido considerado patrono de la buena fama porque prefirió el martirio, pero no permitió que la buena fama de una penitente fuera destrozada.
En Praga, en el puente desde el cual fue echado al río, se conserva una imagen de este gran santo y muchas personas, al pasar por allí, le rezan devotamente....
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